



D31 OCT 2021
19:00 h
Música para una noche de ánimas es un espectáculo multidisciplinar que aúnan diferentes disciplinas artísticas en torno a una variada selección de composiciones de música clásica relacionadas con la muerte.
Textos cuidadosamente elegidos, intervenciones de danza y un depurado montaje de iluminación y vídeo mapping serán los acompañantes perfectos en la noche de ánimas. La noche de todos los santos.
* Representación no destinada a público infantil. Más información en apartado Taquillas y Normativa de esta web https://teatroperezgaldos.es/taquillas-normativa.
** PROTOCOLOS COVID 80%: Con el objeto de cumplir con las recientes medidas sanitarias y de seguridad, recordamos que será OBLIGATORIO el uso de MASCARILLA en todo momento. Más información sobre protocolos COVID-19 en este enlace https://teatroperezgaldos.es/noticia/acercate-seguro-al-teatro-perez-galdos/1255
D31 OCT 2021
19:00
19:00
D31 OCT 2021
ORQUESTA SINFÓNICA DEL ATLÁNTICO
DIRECTORA, MTRA. ISABEL COSTES
FICHA ARTÍSTICA Y TÉCNICA
DIRECCIÓN ARTÍSTICA Y COORDINACIÓN GENERAL: Isabel Costes
DIRECTORA MUSICAL: Isabel Costes
DIRECTOR DE ESCENA: Carlos Belda
COREÓGRAFO: Jesús Caramés
ILUMINADOR: Iban Negrín
DISEÑADOR DE VÍDEO: Simone Marín
DISEÑO DE VESTUARIO: Artífex ProArt
CORREPETIDOR: Nauzet Mederos
MAESTRO DE SONIDO: Antonio Miranda
REGIDOR: Mariano Padrón
REDES Y COMUNICACIÓN: Mikal Rodríguez
PRODUCCIÓN: Artífex ProArt y LPA Cultura
DISTRIBUCIÓN Y MANAGEMENT: Artífex ProArt
Obras de Beethoven, Tchaikovsky, Verdi y Shostakovich
Apoyado en el alfeizar de una ventana, Xylon, recuerda a su madre fallecida cuando él era un niño.
Ella me contaba siempre que en la Noche de las Ánimas, la que iba antes del Día de Todos los Santos, los espíritus de los muertos salían del purgatorio y visitaban a sus familiares. “Esa noche –me decía- no debes salir de casa, los muertos se te podrían llevar”.
Si tenías que hacerlo, debías vestir con mortajas, cubrir los cabellos de ceniza y simular que eras uno de ellos. La tarde anterior se preparaban dulces, que se dejaban junto a la puerta o en el alfeizar de la ventana, por si venían de visita los fieles difuntos y así poder agasajarles. Si alguien, en esa noche, acudía a casa de algún vecino, siempre era recibido con pastas caseras, por si era un espíritu que hubiese tomado la forma de un vivo. Habitaban con nosotros el Día de Todos los Santos, y el tercer día, el de Difuntos, íbamos a despedirlos, hasta el año próximo, al cementerio. Allí había que dejarles una ofrenda de flores, pues es lo que más añoran donde están: los colores alegres, en ese mundo triste y gris.
Yo, lector empedernido, esperaba impaciente la noche y al menor descuido me lanzaba a la calle. Escudriñaba cada rincón, en busca de una mera sombra. ¿Y si entre las históricas piedras de mi ciudad aparecieran aquellos personajes de las obras de Shakespeare que tanto admiraba? Personajes de obras que había engullido con avidez, protagonistas de historias que bullían en mi cabeza: Otello, Hamlet, Coriolano, Romeo, Julieta….
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